Testimonio de Mª Dolors

a.prieto | 20 Dic, 2016

Erase una vez una casa encantada…
con sus aposentos, comedor, sala de fiestas, salas de trabajo, extensos jardines para pasear... y como no… con dos "hadas madrinas" que revoloteaban por la casa y te concedían todo lo que pedias....
A la casa encantada llegaron 25 invitados, cada uno con su estilo y con su "deje". Unos más lejanos otros más cercanos, pero todos traían maletas llenas de expectativas, de preguntas, de ilusión.