Vocación Marista
 
Quiero ser Hermano Marista...



Un tiempo de crecimiento
Después de un tiempo de crecimiento en la fe en grupos de vida cristiana, a los que se muestran interesados por iniciarse en la vocación de hermano se les ofrece un acompañamiento específico para discernir su vocación con el animador vocacional local o con el Delegado Provincial de Pastoral Vocacional.

Tras este período de acompañamiento, se les ofrece una experiencia de vida en una de las comunidades de acogida vocacional de la Provincia en las que pueden continuar su acompañamiento y discernimiento y tienen la oportunidad de conocer de cerca la vida de los hermanos.

Discernimiento
Posteriormente, aquellos que desean dar un paso más, inician un proceso de formación explícito que constará de las siguientes etapas:

Postulantado. Es un período de formación en el que el joven discierne si tiene cualidades para ser hermano marista. Es un tiempo para profundizar en la propia experiencia humana y cristiana. Se trata de un momento especial dedicado a conocerse, aceptarse, amarse y convertirse al evangelio.

Noviciado. En esta etapa central de la formación como hermano, el novicio discierne lo que Dios quiere de él y valora sus motivaciones y aptitudes antes de comprometerse. Es un tiempo en el que inicia el seguimiento de Cristo, al estilo de María y se termina con la profesión religiosa, por la que se pasa a formar parte del Instituto como hermano.

Profundizar y afianzar
Postnoviciado. En esta etapa, el hermano sigue profundizando y afianzando el sentido de su consagración. Su formación está centrada sobre todo en la misión y se encamina a preparar la profesión perpetua.

Para más información, ponte en contacto con un hermano de tu ciudad o con el responsable de provincial de pastoral vocacional:
- Ibérica
- L’Hermitage
- Mediterránea
- Compostela