Testimonio de Tomás Molina

Donde sea, en casa

14 Dic, 2015

Testimonios
c.martin

Puede parecer un lema de una campaña publicitaria de mantecados, de esas que empiezan a inundar revistas, la radio, la televisión, … Sin embargo, es una experiencia real vivida por mí mismo, desde que hace ahora casi 7 años, empezara a dar clase en el colegio Marista de Jaén.
 Y es que allá donde vaya, en cualquier casa Marista, sea de la provincia que sea, me he sentido recibido, acogido y querido como en mi propia casa, y esto hace mucho más fácil la tarea que sea que te lleve allí.
 Los cursos de formación de directivos – lo cual, ya de por sí, suena muy impactante – se me antojaban de gran complejidad, empezando por su duración, 4 semanas repartidas a lo largo de un curso académico, siguiendo por el envío de una lectura previa para trabajar (es la primera vez que acudo a un curso de formación y antes de empezar ya me han mandado tarea) y finalizando por los contenidos que imaginas y te cuentan que se van a desarrollar a lo largo de todo el curso.
La instalación elegida por la Conferencia Marista Española para desarrollar este curso es ideal: el centro Xaudaró de Madrid. Por su situación geográfica, que a todos los asistentes de cualquier lugar de la península les permite llegar con rapidez y facilidad, por las instalaciones, confortables, cálidas, perfectamente equipadas desde las habitaciones hasta las zonas comunes, es un lugar idóneo para la realización de todo tipo de cursos de formación.
Sentarme a la mesa en una casa Marista me hace olvidar que estoy en un sitio nuevo y con gente desconocida. Así me ha pasado en Xaudaró 23, donde he conocido a 24 compañeros de todas las provincias (incluso he compartido este curso con 3 compañeros portugueses, añadiendo el encanto de entendernos en diferentes idiomas), más la comunidad de hermanos, los ponentes de los diferentes módulos, y los dos “artistas” que han trabajado en la trastienda para que todo marche de la mejor manera posible. ¡Y vaya si ha marchado bien! No ha faltado detalle, desde la sonrisa continua y el chascarrillo tempranero, hasta la resolución de cualquier necesidad que hayamos tenido. El ritmo del curso es intenso, como es lógico, pues son muchos los días que quedan nuestros alumnos y compañeros un poco más desatendidos por nuestra ausencia, y un mucho nuestras familias; no obstante, la premisa de ‘no llevarnos trabajo’ al curso me ha permitido centrarme completamente en lo que tenía entre manos, aprovechar al máximo el tiempo de que disponía, y la tremenda oportunidad de seguir formándome, en primer lugar humanamente, y después también profesionalmente.
Sin duda, lo que ha hecho que esta experiencia haya sido tan maravillosa ha sido tener la posibilidad de parar en mitad del curso, de tener un tiempo para hacer una reflexión compartida con compañeros que viven situaciones similares a la mía, porque, a fin de cuentas, si lo que vivimos es importante, más aún lo es con quién lo vivimos. Y estos lazos que se han forjado siguen manteniéndose, y el cariño compartido, sigue compartiéndose día a día con el ‘buenos días’ y ‘buenas noches’, que, aunque no pueda ser deseado en persona hasta el inicio del próximo módulo en febrero, sí se sigue manteniendo por vía virtual gracias a las nuevas tecnologías.
Sólo puedo decir GRACIAS, gracias a todos por hacerme sentir en casa incluso a varios cientos de kilómetros de mi hogar.

Tomás Molina Sánchez. Colegio Santa María de la Capilla. Jaén. Prov. Mediterránea 



Autor foto: 
José María Martín
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia Mediterránea en la acción formativa de nuevos Directivos.