Testimonio de Rocío Hortal

Érase una vez y mentira no era...

08 Feb, 2016

Testimonios
c.martin

Érase una vez y mentira no era, una experiencia mágica que comenzó en junio del 2015 cuando me ofrecieron poder asistir al curso de Tutores de Infantil y Primaria en Valladolid.

El tiempo pasa rápido y llego la hora de emprender el viaje. No puedo negarlo el miedo, la inquietud, las dudas, la incertidumbre…también viajaban conmigo pero, pronto las dejé a un lado cuando comenzamos con la dinámica de la clase el lunes por la mañana.

La sensación de sentirme como en casa y comenzar a tener buen feeling con todos los allí presentes se lo tengo que agradecer a mis compañeros Ángel y Andreu. Ellos lo hicieron posible con su cercanía, buen humor y su siempre especial trato hacia nosotros.

La convivencia entre todos comenzó a fluir a los pocos minutos de conocernos. Compartimos risas, emociones, sentimientos, incluso cantamos y bailamos, hicimos una excursión a la ciudad donde conocimos el Centro Cultural Vallisoletano etc.

Los ponentes del curso nos ofrecieron las herramientas necesarias para poder resolver dudas y preguntas que nos hacemos diariamente en las aulas con nuestros alumnos, compañeros, pero nos ofrecieron algo más, su “yo más verdadero” que hace que te pares a pensar y que te contagies de esa energía tan positiva que desprenden con sus palabras.

Cada momento fue un regalo que tuve la suerte de poder vivir, y que gracias a ello regreso con muchas ganas e ilusión para afrontar mí día a día, tanto profesional como personal, porque no decirlo.

Recuerdo frases que las tengo bien guardadas en mi corazón “Hay que creer en lo que hacemos”, “Volver a ser niños”, “Ser maestro es estar al lado”, “Qué tu caminar sea, compartida caminata”, “Qué tu mirada sea, mirada clara”. Al igual que conservo con mucho cariño los momentos de reflexión y paseos por el jardín; la oración de la mañana; el compartir la mesa y degustar las exquisiteces que nos ofrecían las cocineras con la gastronomía típica de la zona, cocido, guiso de patatas, sopas, cremas de verduras y postres caseros (sin olvidar la fruta); los ratos de descanso durante la mañana y la tarde y la unión de un grupo diferente pero unidos por el amor hacia nuestros alumnos.

Ha pasado una semana y los efectos de “la inyección” de cariño, amor, compañerismo, constancia, buen trabajo etc. siguen en mí, porque las huellas de las personas que caminan juntas nunca se borran.
 

Rocío Hortal Pérez. Colegio San Fernando. Sevilla. Prov. Mediterránea.



Autor foto: 
Ángel Prieto Hernández
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia Mediterránea en la acción formativa de Tutores de Infantil y de Primaria.