Testimonio de Rafael

... apasionante descubrirte ...

18 Dic, 2017

Testimonios
a.prieto

Cuando recibí la invitación para realizar este curso de formación pensé: “¿Tan mal se me ve que necesito un aire nuevo? ¿Un raspar lo quemado?” pero, pese a esto, lo acepté de buen agrado pues, nunca es mala la ocasión de aprender, de formarte y de llenarte para luego poder seguir dando lo mejor de ti. De esta forma, con la mochila llena de ilusión y expectante por lo que me esperaba me encaminé a Maimón, el antiguo noviciado marista en la ciudad de Córdoba, enclavado en lo más alto de una pequeña colina que, aunque no es merecedora de entrar en el libro Guinness de los récords por su altura, tiene la suficiente como para divisar la Sierra de los Pedroches a la derecha y gran parte del barrio de “El Naranjo” a la izquierda.
 Poco a poco los demás participantes fueron incorporándose y la tranquilidad de los recién llegados contrarrestaba con el afán y ajetreo de Ángel (hermano solo de padre) y el Hermano Andreu que andaban recibiendo y llevando a los componentes que el AVE, muy amablemente, dejaba en la estación. De este modo nos pilló un hermoso atardecer, de colores anaranjados y rosados, enfrascados en las primeras conversaciones y presentaciones de unos con otros y de perfecta acomodación en habitaciones individuales, recientemente rehabilitadas para la mayor comodidad de todos los que pasamos y pasaremos por allí.
 Sin darse cuenta, el lunes estábamos haciendo diferentes dinámicas de presentación, en las cuales destacó Lola, que supo decir los nombres de los 22 participantes a la primera. Desde Galicia, pasando por Navarra hasta Cataluña, las Castillas y Madrid hasta Andalucía sin dejarnos de lado el Levante y Murcia, allí había representantes de todas las provincias maristas de Ibérica, y en esta ocasión hasta con un toque internacional, nuestro amigo Luis, de Carcavelos (Portugal).
 Lunes, martes y miércoles los dedicamos a descubrirnos en los números, a ver que personalidad y tipografía humana identificada del 1 al 9, se correspondía con la nuestra. El conocidísimo y famoso ya: Eneagrama. Con esfuerzo, intentos de comprensión y adaptación en algunos casos más que meritoria, todos nos fuimos encajando en uno de ellos, pero el mérito es, sin duda, del H. Lluís Serra que con talento y paciencia nos fue llevando hasta encontrarnos cada uno bien identificado.
 El jueves, gran día de identidad marista. Emotivo, emocional, emocionante y apasionante descubrirte de nuevo como agente y como miembro activo de nuestro carisma y misión. El cartero José Antonio Rosa llegó hasta a entregarnos una carta que el mismo Champagnat nos había escrito a cada uno de nosotros al enterarse de nuestra participación en esta formación… ¡Grande mi amigo Rosa!
 Y así llegó el final de la semana, en el que Carlos Ramos, de Badajoz, nos dio un paseo por el camino de la innovación, no sin susto final y dejándonos con muy buen sabor de boca, con ganas de innovar y adaptarnos a estos nuevos alumnos que colman nuestras aulas, a esos pequeños que nos apasionan y son nuestro ser y sentir.
 Pero si hay algo que me gustaría destacar es el gran grupo humano que componen este nuevo curso de Identidad marista. Tanto los participantes, que no necesitamos más que un saludo o mirada para comprender que estábamos en familia y entre amigos, a los organizadores y a los de avituallamiento, Fernando y Miguel, cuyos desvelos y trabajo propició que todo transcurriera excelentemente y a los profesores que con su saber y dinámicas consiguieron mantenernos alerta y con ganas de más a cada momento.
 Sirvan estas últimas frases para agradecer a mis compañeros todos los momentos de convivencia, charlas, chistes y risas (que fueron muchos), sinceridad, escucha y consejos que me han brindado y nos hemos dado pues es sin duda lo mejor de esta semana, todo ello acompasado con las diferentes formaciones, pero también siendo testigos silenciosas esas piedras milenarias que de forma tan bella conforman la ciudad de Córdoba y que con alegría y desenfado las recorrimos el miércoles tarde.
 Creía que iba a una formación en el que profesores acaecidos por el mal del “quemado” recibían un alicate para poder desprenderse de su parte más negra y resurgir de sus cenizas y me he encontrado con un grupo lleno de energía, enamorado de lo que hace y por quien lo hace, con fuerte carisma marista, que respira y siente la misión de Champagnat como propia, a los que no le faltan ilusiones y ganas para seguir dando lo mejor de sí mismo cada día frente a su alumnado y compañeros. Me he encontrado con viejos compañeros de lucha que tras librar arduas batallas vuelven al cuartel para reponer fuerzas y curar sus heridas, pero deseosos de nuevo de volver al campo de batalla.
 Compañeros, amigos y amigas, nos vemos de nuevo en “Las Avellanas” para seguir compartiendo vida, risas y experiencias… Gracias a todos.
 

Rafael Castaño Almagro. Colegio Santa María de la Capilla. Jaén. Prov. Mediterránea.



Autor foto: 
Ángel Prieto Hernández
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia Mediterránea en la acción formativa de Identidad y profundización marista.