Testimonio de Matilde Pérez

¡Tan diferentes y qué pronto se hizo la unión!

08 Ene, 2015

Testimonios
c.martin

Sentados en torno a la misma mesa compartimos la cena, las primeras miradas y presentaciones.
Todo estaba por comenzar y el nuevo día se inició también compartiendo el desayuno y la oración de la mañana para dar comienzo al encuentro del grupo. Rápidamente nos presentamos y fuimos aprendiendo los nombres y tomando contacto con la realidad de cada uno del grupo: personas diferentes, de edades diversas, procedentes de distintos lugares (Lugo, Oviedo, Salamanca, Guadalajara, Toledo, Pamplona, Logroño, Zaragoza, Gerona, Barcelona, Lérida, Alicante, Navalmoral, Badajoz, Huelva y Málaga). ¡Tan diferentes y qué pronto se hizo la unión! Porque todos celebramos la vida en ese encuentro.


¡Qué oportunidad para profundizar en nuestra identidad personal, el autoconocimiento como recurso para seguir creciendo y mejorar nuestras relaciones con los demás! Gracias al hermano Lluís Serra por compartir con nosotros su saber y su experiencia y, sobre todo, por haber logrado crear ese ambiente de grupo que nos ha permitido profundizar en nuestro ser y compartirlo con los otros.

Gracias también a José Antonio Rosa, por esa fuerza que contagia y transmite en su testimonio personal de vocación marista. ¡Qué importante, llegado este momento, RENOVAR nuestro compromiso de EDUCADOR MARISTA! Recordar y revivir nuestra vocación desde el prisma de San Marcelino y de la Buena Madre! Recorrido parte del camino y recordando los diferentes momentos, con luces y sombras, personas que abren y cierran puertas, y la presencia constante de los niños y jóvenes, somos conscientes de la importancia de NUESTRA PRESENCIA en estos momentos: ¡Cómo ser testimonio y contagiar a las nuevas generaciones de profesores jóvenes que nos acompañan! No hay tiempo para el desánimo, ni el cansancio. Urge el COMPROMISO con ese NUEVO COMIENZO (2017) y ahí estamos nosotros: desde nuestra experiencia, dispuestos a ser motor en el cambio y la transformación. Y recordando que somos la Iglesia del delantal, del servicio; somos entrada hacia los niños y jóvenes, no aduana; somos tienda, no palacio, confortabilidad y comodidad. Y sintiéndonos signos del futuro en el compromiso, la entrega y el encuentro, queremos acompañar a los niños y jóvenes en la búsqueda de su sueño.

Gracias, también, a Rafael García por compartir sus inquietudes acerca de la necesidad del cambio en la escuela, porque la sociedad del siglo XXI y las nuevas generaciones lo necesitan. Gracias por haber conseguido motivarnos y, al mismo tiempo, tranquilizarnos. Estamos expectantes y con deseos de vivir el cambio y acompañar con toda nuestra experiencia, porque llámense capacidades, competencias, … en la pedagogía marista será siempre sacar del niño lo mejor de sí mismo.

Durante esta semana nos hemos sentido Familia Marista: Acogidos en la antigua casa madre (Castillo de Maimón), disfrutando del paisaje de Córdoba, del arte de la buena cocina, de la música y la estupenda convivencia del grupo. Gracias por todo ello y especialmente nuestro agradecimiento a Ángel Prieto y al hermano Andreu, por su cercanía y dedicación, por haber compartido con nosotros la oración, el trabajo, la alegría y el ocio. ¡Gracias por vuestra entrega y vuestro buen humor!

Somos Familia Marista, que renueva sus esperanzas y sueños para el futuro, su entusiasmo, su alegría, su trabajo, su compromiso de educadores maristas junto a los niños y jóvenes. Y ello nos mantiene unidos: nos volveremos a encontrar en Las Avellanas.
¡Hasta pronto!

Matilde Pérez. El Pilar. Zaragoza. Ibérica.
 



Autor foto: 
Ángel Prieto.
Pie de foto: 
Grupo de la provincia Ibérica con Ángel Prieto (1.º dcha.).