Testimonio de Mª del Rocío

La enseñanza es un acto de amor, de servir, de querer ayudar.

08 Abr, 2019

Testimonios
a.prieto

Cuando el verano pasado recibí la llamada de mi directora diciendo que en enero me iría a un curso de tutores a Valladolid, mi único miedo fue el tener que ir sola. ¿Por qué no podía ir con un compañero de mi colegio? Un viaje tan largo, cinco días allí sin conocer a nadie…. y encima en enero con tanto frío…. Más que un regalo como decían parecía un castigo por no haberlo hecho bien.
Ahora entiendo el porqué de ir sola, y de que los 24 integrantes del curso fuéramos en esas mismas condiciones. Profesores de colegios con realidades muy diferentes repartidos por la geografía española pero unidos por la pasión de enseñar al estilo de San Marcelino Champagnat. Era como reunirte con un pariente lejano al que apenas conoces pero que te abres a él porque sabes que es parte de tu familia. Y, en eso ha consistido esta semana, en compartir. Escuchar lo que se hace en otros colegios y coger ideas para aplicarlas en el mío ha sido muy enriquecedor.
¿Con qué me quedo de todo lo vivido estos días? No sabría decir. Análisis de casos reales buscando respuestas de cómo hacerlo mejor, herramientas para tratar de la mejor manera posible a esas familias tan diversas que tenemos hoy día; programas para el respeto a los demás, mediación entre iguales, lucha contra el bullying, atención a la diversidad, educación en valores, señas de identidad del educador marista, incluso el escandaloso consejo final en la exposición sobre inteligencia emocional de Octavio y Rosa en la que nos decían que teníamos que “buscarnos un amante”.
Probablemente muchas de esas cosas ya las sabíamos, pero a veces en la vorágine de la semana, del papeleo, de las montañas de exámenes para corregir se nos olvida…. Y no podemos perder nunca el motivo por el que hacemos todo esto: los niños, nuestros alumnos.
La enseñanza es un acto de amor, de servir, de querer ayudar. No se nos puede olvidar que por nuestras manos están pasando personas y que su futuro dependerá de una sonrisa nuestra, de unas palabras de aliento en el momento adecuado. Hay que protegerlos, pero a la vez prepararlos para la vida. Trabajar con amor, exigir con cariño, hacerles fuertes y maduros, para que puedan tomar sus propias decisiones. Estar disponibles siempre, pero ser conscientes de que no podemos solucionarlo todo. Ese fue quizás el mensaje más realista pero más duro. A veces nos equivocaremos, a veces, aunque queramos no podremos ayudar.
Vuelvo a casa reforzada en mi vocación. Yo que llegué a la enseñanza casi de rebote, ahora sé que el Señor tenía preparado este camino para mí.

GRACIAS POR CUIDARNOS ASÍ, POR DARNOS LA MEJOR DE LAS FORMACIONES Y POR HACERLO CON TANTO CARIÑO, en especial gracias a Ángel y al Hermano Andreu.
 

Mª del Rocío Gutiérrez Domínguez. Colegio Colón. Huelva. Prov. Mediterránea.



Autor foto: 
Andrés P. Sánchez
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de Mediterránea en la acción formativa de la Acción tutorial de Secundaria-Bachillerato-Ciclos.