Testimonio de Lucía

Porque no hay un dos sin tres...

16 Mayo, 2018

Testimonios
a.prieto

Para la tercera semana (que no última) nos esperaba un lugar inigualable, una antigua abadía del siglo XII donde el recogimiento y la tranquilidad nos han acompañado durante todo el tiempo. La acogida, tanto por parte del hermano Andreu y Ángel como de la comunidad de hermanos de Les Avellanes, fue inmejorable; como siempre, nos han hecho sentir como en casa y han estado pendientes de nosotros a todas horas. Compartir con ellos los espacios, comidas y, sobre todo, muchos momentos, han hecho de esta experiencia algo más que eso.
Durante toda la semana hemos tenido momentos de oración en los distintos lugares del Monasterio y sus alrededores, todos ellos repletos de encanto y significado, donde el encuentro con Dios ha prevalecido sobre todas las cosas.
Comenzamos la semana con Josep María “educando la mirada” y pensando cómo mostrar el rostro de Jesús en nuestros centros, y por la tarde Ángel y Anna ayudándonos a descubrir las diferentes realidades de nuestro entorno y cómo hacer, de cada acción solidaria, un proceso.
El segundo día, con Jordi, analizamos nuestra labor en el centro teniendo en cuenta todas las partes que intervienen y sin olvidar la importancia de cuidar a todas ellas. Además, como broche final, disfrutamos de un momento de retiro personal y celebración en la Ermita de Montealegre.
El tercer día, Pep nos enseñó algunas técnicas para dinamizar equipos y claustros que nos resultaron muy útiles y fáciles de aplicar en nuestros centros y, por la tarde, tuvimos la suerte de visitar la ciudad de Lérida, la Seu Vella y las obras sociales maristas que se encuentran en la ciudad. Una gran jornada de aprendizaje en todos los sentidos.
Pasado el ecuador de la semana, el jueves, Ramón nos ayudó a comprender los retos que se nos plantean en nuestra acción pastoral, los signos de esperanza que hay y posibles formas de actuar ante ellos. Para terminar el día, con Manel trabajamos sobre el Plan Pastoral del centro, observando cada componente en él y aprendiendo cómo llevarlo a cabo de la mejor manera.
Para acabar la semana, qué mejor forma de hacerlo sino compartiendo con nuestros compañeros todo aquello que hacemos en las diferentes provincias y vamos transmitiendo a los demás poco a poco. Un momento muy enriquecedor que nos ayudó, inspiró y animó a ir más allá cada día. Un gran final de curso que nos unió, si cabe, más todavía.
Sólo me queda agradecer a todos ellos, a Ángel, Andreu, a todos los que nos han acompañado durante estas semanas y, por supuesto, a mis compañeros, el habernos encontrado en el camino, haber compartido y disfrutado de una experiencia tan bonita como ésta y, sobre todo, el seguir manteniendo viva la llama. ¡¡¡GRACIAS!!!

Lucía Rodríguez Bilbao. Colegio Chamberí. Madrid. Prov. Ibérica. 



Autor foto: 
Andrés P. Sánchez García
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia Ibérica en la acción formativa de la Animación pastoral III.