Ni la más optimista de mis expectativas

Miguel Ángel destaca de un directivo "la persona que somos y las personas con las que nos relacionamos".

28 Nov, 2019

Testimonios
a.prieto

Siempre me había preguntado qué había detrás de las personas que dirigían a grupos humanos y lo hacía con la enorme duda de saber qué les hacía especiales para afrontar tal responsabilidad. Había fabulado con algunas variables que, yo suponía, dotaban de capacitación a esas personas para afrontar grandes retos profesionales.
Hace unas semanas me informaron que acudiría a un curso de función directiva y, desde la más absoluta ingenuidad, hice mis cábalas sobre cómo creía que podía ser ese espacio de formación. Ni la más optimista de mis expectativas habría logrado acercarse a lo que acabó siendo ese tesoro que nos acercó a todos durante unos días.
Voy a tratar de ordenar mis ideas a ver si soy capaz de aproximar estas líneas a la experiencia tan especial que he tenido la fortuna de vivir estos días en Xaudaró al lado de nuestra comunidad.
Yo querría destacar que todas esas cualidades especiales que creía que debía reunir un directivo se resumen, básicamente, en la persona que somos y las personas con las que nos relacionamos. Viví con suma intensidad el espacio de reconocimiento personal, el papel que juegan las emociones y cómo condicionan a nuestros pensamientos. Me parecieron mágicas las indicaciones y planteamientos que recibimos que buscaban demostrarnos que detrás de las personas que componen una institución están sus emociones: así de sencillo y de complejo a la vez, no se puede convivir sin tenerlas en cuenta.
Por lo que hace referencia a los contenidos que hemos estado recibiendo, diría que han sido muy interesantes para complementar nuestra formación y que respondían en gran medida a las necesidades que requeríamos y tanto el tempo establecido, los materiales utilizados como las dinámicas propuestas facilitaban la comprensión y adquisición de éstos.
No querría olvidarme tampoco del recibimiento ni del trato que hemos recibido en la casa todos estos días, todo lo que hemos hecho allí lo hemos recibido siempre acompañado de una sonrisa, con una cercanía muy grande y con la atención que solo los grandes anfitriones (los de gran corazón) pueden dispensar, ese trato consigue convertir esos días de formación en un auténtico tesoro.
Además de los excelentes ponentes que nos han acompañado todos estos días durante las diferentes sesiones realizadas, hemos gozado del cuidado y tutelaje de Ángel y Andreu que han estado todo el tiempo pendientes de nosotros de principio a fin de cada uno de los días, desde la recepción hasta la despedida y siempre demostrando cuál es la manera de tratar a las personas con las que convives: con el ejemplo y carisma Marista.
He dejado para el final el grupo de compañeros con los que he tenido la inmensa fortuna de disfrutar estos días y lo he hecho así de manera deliberada porque lo mejor hay que dejarlo para el final. Descubrir en tan poco espacio de tiempo a tantas personas extraordinarias es el mejor obsequio que he podido recibir con mucha diferencia. Es impagable poder aprender tanto de tus ponentes como de los compañeros que te rodean y, en este caso, puedo afirmar que así fue todo el tiempo.
Por todo ello, simplemente me queda poder dar las GRACIAS a todos. Gracias por escuchar, gracias por aportar tanta riqueza, gracias por cuidarnos hasta el último detalle, gracias por hacernos sentir en nuestra casa y gracias por hacerlo de la manera que lo habéis hecho… Ardo en deseos de volver a encontrarnos de nuevo: Hasta pronto.
 

Miguel Ángel Palomar Sarabia. Colegio Sants-Les Corts. Barcelona. Prov. L'Hermitage.



Autor foto: 
José María Martín
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de L'Hermitage en la acción formativa de la Función directiva.