Migrantes somos todos

La tragedia de la migración nos reclama soluciones eficaces y generosas.

04 Sep, 2015

Solidaridad
c.martin

Las imágenes de la crisis migratoria no paran de impactar en la retina de los espectadores que seguimos a diario las noticias de los medios de comunicación.
La crisis actual ya ha alcanzado niveles que nos remiten al final de la Segunda Guerra Mundial: 4.088.854 refugiados sirios en países vecinos, 351.000 personas que han atravesado el Mediterráneo en lo que va de año, en el último mes han cruzado las fronteras de la Unión Europea un total de 107.500 migrantes, Grecia ha recibido a más de 23.000 personas en la última semana (un 50% más que en la anterior), en Austria la policía ha descubierto a 71 inmigrantes muertos por asfixia en un camión… la imagen del niño sirio de tres años devuelto por las olas en una playa turca y recogido por la guardia costera colma el vaso de la crueldad y condensa la desesperación de todas estas personas que arriesgan su vida por un destino mejor lejos de guerras, hambre y violencia. Esa y otras tantísimas imágenes que abren los informativos no pueden dejarnos indiferentes a los que cómodamente observamos el fenómeno a distancia. La repetición de estos hechos no puede acabar anestesiando nuestra sensibilidad, porque si así fuera “la globalización de la indiferencia acabará por secarnos las lágrimas”, como dice el papa.

Multitud de refugiados sirios tras romper el cordón de seguridad que separa la frontera de Grecia con Macedonia.

Como Institución Marista que se dedica a atender a los más vulnerables y que tiene presencia activa en algunos países afectados como Siria (Maristas Azules de Alepo), Líbano, Hungría y Grecia nos sentimos en la obligación de seguir denunciando estas situaciones y de apelar a la conciencia de los gobernantes para que pongan fin a las tragedias de los inmigrantes, para que den una solución eficaz y generosa a los millones de refugiados, para que restauren la paz en los países donde se originan conflictos bélicos y que provocan estas migraciones masivas. Nos sumamos al clamor de tantos grupos, comunidades y organizaciones que se sienten interpelados por situaciones tan desgarradoras. Con el papa Francisco, una vez más, decimos que basta ya “de estos crímenes contra inmigrantes que ofenden a la familia humana”.

500 personas sobre una barcaza intentando alcanzar la costa italiana desde Libia. Foto: Massimo Sestini.

Como cristianos, inspirados en la máxima evangélica, tenemos un especial compromiso con la caridad y la justicia. Busquemos, individual o colectivamente, soluciones creativas para ayudar a los refugiados que llegan a Europa.

La cara de los niños es el fiel reflejo de la crudeza que representa abandonar la propia casa y ponerse en camino hacia un destino incierto.
 


 



Pie de foto: 
Algunos inmigrantes entran en Macedonia tras cruzar la frontera con Grecia.