La suerte de pertenecer a la Familia Marista

Sergio se siente agradecido y feliz por haber sentido los valores solidarios maristas.

01 Jul, 2019

Testimonios
a.prieto

Mientras encuentro un rato para sentarme a ordenar mis pensamientos, en medio del ir y venir de los jóvenes y las clases, de los sentimientos y las emociones que viajan junto a ellos, del bullicio, las risas, los rostros de hastío, alegría, cansancio, optimismo... comienzo a sentir, por primera vez de un modo más profundo, la suerte que tienen nuestros alumnos y, la suerte que tenemos cada uno de nosotros, de pertenecer a la familia marista, y vivir la educación que desde aquí se practica y se defiende.

Valores como la acogida, el compañerismo, la escucha activa, la solidaridad o el acompañamiento forman parte de mi modo de entender y llevar a cabo la docencia y la educación, pero también es un modo de concebir la propia vida. Hoy me siento agradecido y feliz por haber sentido y percibido desde el primer minuto, estos y otros valores desde la primera vez que tuve contacto con la familia marista, en mi colegio de Granada, donde siempre me han cuidado con mimo y me han hecho sentir uno más. El mismo mimo, que he sentido recientemente en la casa de Xaudaró, durante mi participación en el curso de Solidaridad y Desarrollo.
Gracias a los hermanos por abrirnos las puertas de su casa y hacernos sentir parte de ella; gracias también por compartir con nosotros anécdotas y vivencias durante las comidas y los casi efímeros pero productivos momentos de sobremesa.
Gracias Ángel por tu incansable y tan necesaria labor, por tus cuidados, tus consejos, tus palabras precisas, tu humor… y por poner tanto amor en todo lo que haces. Sigue resonando en mi memoria aquello de que “debemos ser luz en nuestras vidas y en las vidas de los demás”, y “tenemos la obligación de ser riegos por aspersión para transmitir todo lo bueno que habita en nosotros y todo lo aprendido en esta intensa y entrañable semana”.
Gracias a los formadores por su pasión, por enseñarnos a concebir la educación desde un punto de vista más solidario y hacernos comprender que se trata de una meta algo lejana y de un proceso lento, pero que, si se hace con convicción, transversal y en equipo, será fácil de alcanzar; gracias por acercarnos a la vida y a la misión de Marcelino, y, por tanto, a la de todos los educadores maristas.
Gracias, compañeros y compañeras de curso, de viaje, de profesión, de vida… he aprendido y disfrutado mucho con vosotros y de vosotros. Gracias por tantos momentos de complicidad, por tanto, bueno compartido, por ser capaces de conectar tan rápido con los demás, por remar en la misma dirección, por soñar juntos, por creer y demostrar que otro mundo (más justo) es posible y necesario; gracias por hacer que pueda partir de esta experiencia, con el corazón lleno de nombres, personas y aprendizajes inolvidables.
 

Sergio Rodríguez Caballero. Colegio La Inmaculada. Granada. Prov. Mediterránea. 



Autor foto: 
José María Martín
Pie de foto: 
Participantes de la Provincia de Mediterránea en la acción formativa de Animación de la Educación para la Solidaridad y el Desarrollo.