«Pido a las personas que se atrevan a mirar más allá ... de ellas mismas»

c.martin  16Mar Abr, 2013 



Mi primer contacto con la Institución Marista fue a los 18 años a través de SED, la ONGD que crearon los hermanos en 1992 para canalizar las ayudas a las misiones que ellos mismos tenían en diferentes países de África y Latinoamérica.

Hice voluntariado en el grupo de SED León durante 4 años hasta que, en 2006, al terminar la universidad fui como voluntaria a Honduras. De pequeña, leyendo la revista Gesto, había soñado tantas veces con conocer esas realidades, que me parecía imposible y no pensaba que estuviese a mi alcance, pero con 22 años mi vida palpó un nuevo horizonte.

Un horizonte traducido en cada uno de los nombres de los niños de la calle que vivían en el centro Horizontes al Futuro y una experiencia que cobra sentido viendo la ilusión y ganas que cada día le pone la maestra del Kinder de Lazos de Amistad, por ejemplo, porque podría poner otros muchos nombres; pero sinceramente creo que lo que más me llegó fue descubrir el sentido de la palabra AGRADECIMIENTO así como SENTIR una emoción en mi propia piel, es decir, ver algo que no te gusta y ser consciente de cómo se te ponen los pelos de punta, la carne de gallina, cómo aprietas los labios porque tus ojos se empiezan a inundar de lágrimas y no te gusta que te vean llorar, mirar para otro lado, pensar en otra cosa…

Después de vivir una experiencia así, no me importa llorar, ni emocionarme, porque eso me mantiene VIVA y UNIDA a mucha gente de allá, como por ejemplo a mi familia de Lazos de Amistad, una familia que me acogió en su casa y se privó de cosas, por dárselas a una desconocida porque, de aquellas, yo solo era eso, una blanca que les presentó el hermano Goyo.

Ahora, allí tengo a Tamarita, una niña que nació y le pusieron mi nombre, pero también tengo una vida cargada de emociones y muchos más sueños de los que tenía de pequeña, porque cada día sueño con conseguir la financiación para cada uno de los proyectos que llegan a SED, sueño con muchas personas voluntarias aportando su granito de arena, sueño con que mis pequeños gestos se conviertan en algo grande, sueño con implicar cada vez a más personas y… ¡por qué no! Sueño con que otro mundo es posible.

Este es mi voluntariado y también mi trabajo porque, a pesar de que siempre quise ser dentista, la vida me llevó por otro camino y en él encontré mi lugar, un lugar especial, gracias a que me «atreví a mirar» y por eso siempre pido a las personas que se atrevan a mirar más allá de nuestra familia, de nuestro barrio, incluso de nosotros mismos, porque hay un sinfín de experiencias que merece la pena vivir.

Tamara Cabezas Gutiérrez